Oído de nadador en niños: cómo prevenirlo y qué deben saber los papás
Tu hijo sale de la alberca feliz y unas horas después empieza a jalarse la oreja y a quejarse del dolor. Si eres papá o mamá en Miami, Coral Gables o Kendall, donde los niños prácticamente viven en el agua, esta escena te suena conocida. Y llega la duda: ¿es algo serio? ¿Tengo que suspender sus clases?
Respira. El oído de nadador en niños, que los médicos llaman otitis externa, es una infección del canal auditivo externo que aparece cuando el agua se queda atrapada en el oído después de nadar, creando un ambiente húmedo donde crecen bacterias. La buena noticia es que se previene con hábitos muy sencillos: inclinar la cabeza hacia cada lado al salir del agua para drenarla, secar las orejas con una toalla suave, y en niños propensos, usar tapones diseñados para natación. Nunca metas cotonetes al oído. Con esa rutina, la mayoría de los niños puede nadar todo el año sin problemas.
Aquí te contamos cómo reconocer los síntomas a tiempo, qué hábitos funcionan de verdad, cómo distinguirlo de una infección del oído medio y cuándo llamar al pediatra. En Ocaquatics, una escuela de natación con 5 ubicaciones en el sur de Florida, vemos estas dudas todo el tiempo, así que vamos punto por punto.
¿Qué es exactamente el oído de nadador?
El oído de nadador es una infección de la piel que recubre el canal auditivo externo, ese tubito que va desde la entrada de la oreja hasta el tímpano. Cuando el agua se queda ahí atrapada, la piel se ablanda y pierde su capa protectora de cera. Las bacterias aprovechan ese ambiente tibio y húmedo para multiplicarse, y ahí empieza la molestia.
Ojo con esto: no hace falta ser nadador para tenerlo. El agua de la tina o de la regadera también puede provocarlo, aunque es más común en niños que pasan mucho tiempo en el agua. Y un detalle que tranquiliza: no es contagioso.
¿Cómo saber si mi hijo tiene oído de nadador y no otra cosa?
Esta es la duda número uno de los papás, y la pista está en dónde duele. Con el oído de nadador, el dolor se siente cerca de la entrada de la oreja y aumenta muchísimo cuando jalas suavecito la orejita. También puede haber comezón, sensación de oído tapado, enrojecimiento en la entrada y, en casos más avanzados, algo de líquido saliendo.
Una infección del oído medio es otra historia. Ahí el dolor viene de más adentro, detrás del tímpano, y casi siempre llega después de un resfriado. Jalarle la oreja no cambia el dolor, pero acostarse sí lo empeora. Saber describir esta diferencia le ahorra mucho tiempo al pediatra cuando llames.
Los síntomas suelen empezar leves. Si tu hijo se rasca la oreja seguido después de un día de alberca, ponle atención antes de que el dolor suba de tono.
¿Cómo prevenir el oído de nadador en niños después de cada clase?
Aquí viene lo práctico. La prevención se resume en una sola idea: oídos secos. Estos son los hábitos que puedes convertir en rutina desde hoy:
Drena el agua al salir. Enséñale a tu hijo a inclinar la cabeza hacia un lado, jalar suavecito el lóbulo en distintas direcciones y dar saltitos con la oreja hacia abajo. Luego el otro lado. A los chiquitos les encanta si lo conviertes en juego.
Seca las orejas con toalla. Al salir del agua, seca bien la parte externa de la oreja y la entrada del canal con una toalla suave. Sin meter nada adentro.
Nada de cotonetes. Este es el error más común en casa. Los cotonetes empujan la cera hacia adentro, rayan la piel del canal y le quitan al oído su defensa natural. La cera no es suciedad, es protección.
Considera tapones para nadar. Si tu hijo ya tuvo oído de nadador antes o es propenso a las infecciones, unos tapones diseñados para natación que le queden bien ajustados pueden marcar la diferencia. Pregúntale a su pediatra si son buena opción para su caso.
Pregunta por las gotas preventivas. Existen gotas que ayudan a secar el oído después de nadar, pero no todas son para todos los niños. Consúltalo con el pediatra antes de comprar cualquiera, sobre todo si tu hijo tiene tubos de ventilación en los oídos, un caso especial que siempre amerita la opinión del doctor.
La calidad del agua también cuenta. Las albercas techadas con agua bien mantenida representan un riesgo menor que los lagos o las albercas con químicos descuidados. Si quieres saber qué revisar, te dejamos estos consejos para elegir una escuela de natación.
¿Cuándo debo llamar al pediatra?
Llama si tu hijo tiene dolor de oído que va en aumento, si el dolor se dispara al tocarle la oreja, si notas líquido saliendo del oído, si escucha menos de lo normal o si aparece fiebre. El oído de nadador no suele quitarse solo, pero con el tratamiento que recete el pediatra, casi siempre unas gotas, la mejoría llega rápido, muchas veces en pocos días.
Mientras tanto, mantén el oído seco y evita el agua hasta que el doctor dé luz verde. Y por más tentador que sea, no le pongas remedios caseros ni gotas que te recomendó una vecina: lo que le sirvió a otro niño puede empeorar el cuadro del tuyo.
¿Mi hijo puede seguir nadando o mejor pauso sus clases?
Durante la infección, sí conviene una pausa corta hasta que el pediatra lo autorice. Pero después de eso, no hay razón para alejar a tu hijo del agua ni para nadar solo en verano. El oído de nadador es una molestia prevenible y tratable, no una señal de que la natación sea mala para él.
De hecho, suspender las clases por miedo tiene su propio costo. Los niños que dejan de practicar pierden confianza, olvidan habilidades y vuelven al agua más inseguros. La constancia es justo lo que los hace nadadores más seguros, y aquí te contamos por qué las clases de natación todo el año les ayudan a mantener su progreso. Con la rutina de secado que ya conoces, tu hijo puede seguir con sus clases de natación en Miami sin interrupciones, incluso si ya tuvo un episodio antes.
Preguntas frecuentes sobre el oído de nadador en niños
¿Qué es el oído de nadador?
Es una infección del canal auditivo externo, también llamada otitis externa en niños. Aparece cuando el agua atrapada en el oído deja que las bacterias se multipliquen. Es común, tratable y no contagiosa.
¿Cómo sacar el agua del oído después de nadar?
Inclina la cabeza de tu hijo hacia un lado, jala suavecito el lóbulo en varias direcciones y pídele que dé saltitos con la oreja apuntando al piso. Después seca la entrada del oído con una toalla suave. Nunca uses cotonetes ni metas nada al canal.
Mi hijo tiene dolor de oído después de nadar, ¿qué hago?
Revisa la pista clave: si el dolor aumenta al jalarle la orejita, lo más probable es que sea oído de nadador. Mantén el oído seco, pausa la alberca y llama al pediatra, sobre todo si hay fiebre o líquido.
¿Puede mi hijo nadar con oído de nadador?
No mientras dure la infección, porque el agua retrasa la curación. La pausa suele ser corta: con el tratamiento del pediatra, muchos niños regresan al agua en cuestión de días.
¿Los tapones para nadar de verdad funcionan?
Ayudan bastante en niños propensos a infecciones, siempre que sean tapones diseñados para natación y le queden bien ajustados. No todos los niños los necesitan, así que vale la pena platicarlo con el pediatra antes.
Que un oído irritado no le quite a tu hijo el gusto por el agua
El oído de nadador en niños suena más aterrador de lo que es. Con oídos secos después de cada clase, cero cotonetes y un ojo atento a las primeras señales, tu hijo puede disfrutar la alberca todo el año con un riesgo mucho menor.
En Ocaquatics llevamos desde 1994 ayudando a las familias de Miami a formar nadadores más seguros en albercas techadas con agua calientita a 90 °F, cuidada y controlada todos los días. Nuestras clases empiezan desde los 6 meses y no cobramos cuotas de inscripción ni membresía. Contáctanos hoy y agenda una visita en cualquiera de nuestras ubicaciones en Miami, Coral Gables o Kendall. Tu pequeño nadador nos está esperando.

































